Archivo para 30/07/2014

¿Quién tiene miedo de la agricultura ecológica? (II)

La agricultura ecológica ha despertado en los últimos tiempos las más variadas “iras”, siendo objeto de todo tipo de calumnias. Su éxito y múltiples apoyos han sido proporcionales a las críticas recibidas. Sin embargo, ¿quién tiene miedo de la agricultura ecológica? ¿Por qué tanto esfuerzo en desautorizarla?

Todas estas preguntas fueron formuladas en un artículo anterior, donde analizábamos las mentiras detrás de afirmaciones como “la agricultura ecológica no es más sana ni mejor para el medio ambiente que la agricultura industrial y transgénica”. Hoy, abordaremos otras en relación a su eficiencia, el precio y la falsa alternativa que significa una “agricultura ecológica” al servicio de las grandes empresas. Como decíamos entonces: ante la calumnia, datos e información.

De la eficiencia y el precio

“La agricultura ecológica es poco eficiente y cara”, dicen sus detractores. Quienes realizan esta afirmación olvidan que es precisamente el actual modelo de agricultura industrial el que desperdicia anualmente un tercio de los alimentos que se producen para consumo humano a escala mundial, unos 1.300 millones de toneladas de comida, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Se trata de una agricultura de “usar y tirar”. En consecuencia, ¿quién es aquí el ineficiente? Aunque, más allá de estas cifras, es obvio que el actual modelo de agricultura industrial, intensiva y transgénica no satisface las necesidades alimentarias básicas de las personas. El hambre, en un mundo donde se produce más comida que nunca, es el mejor ejemplo, tanto en los países del Sur como aquí.

Por su parte, la agricultura ecológica y de proximidad se ha demostrado que garantiza mejor la seguridad alimentaria de las personas que la agricultura industrial y permite una mayor producción de comida especialmente en entornos desfavorables, en palabras del relator especial de las Naciones Unidas para el derecho a la alimentación Olivier de Schutter, apoyándose en su informe La agroecología y el derecho a la alimentación. A partir de los datos expuestos en este trabajo, la reconversión de tierras en países del Sur a cultivo ecológico aumentaba su productividad hasta un 79%, en África, en particular, la reconversión permitía un aumento del 116% de las cosechas. Las cifras hablan por sí solas.

Si hablamos del precio, y sobre todo lo comparamos con la calidad, una vez más la agricultura ecológica sale en mejor posición. Tal vez no lo parezca a primera vista, porqué hay un discurso único, que se repite y se repite y se repite, que nos dice que lo ecológico es siempre más caro. Sin embargo, no es así. A menudo depende de dónde y qué compremos. No es lo mismo comprar en un supermercado ecológico o en una tienda ‘gourmet’ que comprar directamente al campesino, en el mercado o a través de un grupo o cooperativa de consumo agroecológico, en los primeros los precios acostumbran a ser mucho más caros que en los segundos, donde su coste puede ser igual o incluso inferior que en el comercio tradicional por un producto de la misma calidad.

A parte, nos tendríamos que preguntar cómo puede ser que determinados productos o alimentos en el supermercado sean tan baratos. ¿Estamos pagando su precio real? ¿Cuál es su calidad? ¿En qué condiciones han sido elaborados? ¿Cuántos kilómetros han recorrido del campo a la mesa? A menudo, un precio muy bajo esconde una serie de costes invisibles: condiciones laborales precarias en origen y destino, mala calidad del producto, impacto medioambiental, etc. Se trata de una serie de gastos ocultos que acabamos socializando entre todos, porqué si la comida recorre largas distancias y agudiza el cambio climático, con la emisión de gases de efecto invernadero, ¿esto quién lo paga? Si comemos alimentos de baja calidad que tienen un impacto negativo en nuestra salud, ¿quién lo costea? En definitiva, como dice el refrán: Pan para hoy y hambre para mañana.

Y no solo eso, ¿cuándo entramos en el ‘súper’, qué compramos? Se calcula que entre un 25% y un 55% de la compra en el supermercado es compulsiva, fruto de estímulos externos que nos instan a comprar al margen de cualquier raciocinio. ¿Cuantas veces hemos ido al supermercado a comprar cuatro cosas y hemos salido con el carrito a reventar? El supermercado es una máquina de vender, no nos quepa la menor duda, uno de los espacios más estudiados de nuestra vida cotidiana, para que nuestra compra nunca quede al azar.

Otra afirmación mil veces repetida es la que dice que “la agricultura ecológica es solo para ricos”, o si quien habla busca el insulto, algo frecuente entre el sector “antiecológico”, nos dirá que “la agricultura ecológica es solo para pijos”. Ya sea en un caso como en otro, quienes afirman dichas palabras, les bien aseguro, que nunca han puesto un pie en un grupo o cooperativa de consumo agroecológico porque sus miembros, en general, pueden ser calificados con mucho adjetivos, pero de “ricos” y “pijos” tienen más bien poco. Se trata de personas que apuestan por otro modelo de agricultura y alimentación, a partir de informarse, tomar conciencia, buscar datos contrastados sobre los impactos de aquello que comemos en nuestra salud, en el medio ambiente, entre el campesinado. En esta vida nos “instruyen” para pensar que “gastamos” dinero en comida, pero ¿se trata de “gastar” o “invertir”? La educación es clave. De aquí, que sea fundamental hacer llegar los principios, y las verdades, de la agricultura ecológica al conjunto de la población. Comer bien, y tener derecho a comer bien, es cosa de todos.

Una “agricultura ecológica” al servicio del capital

“La agricultura ecológica no tiene fines sociales y agudiza la huella de carbono”, dicen sus detractores. Aquí la pregunta clave es, ¿de qué agricultura ecológica estamos hablando? Como decíamos en el artículo anterior, una de las amenazas a la agricultura ecológica es precisamente su cooptación, la asimilación de su práctica por parte de la industria agroalimentaria. Y es que cada vez son más las grandes empresas del agribusiness y los supermercados que apuestan por este modelo de agricultura libre de pesticidas y aditivos químicos de síntesis, pero vaciándola de cualquier atisbo de cambio social. Su objetivo es claro: neutralizar la propuesta. Se trata de una “agricultura ecológica” al servicio del capital, con alimentos kilométricos, escasos derechos laborales en la producción y la comercialización. Ésta no es la alternativa de quienes apostamos por un cambio en el modelo agroalimentario. La agricultura ecológica, a mi entender, solo tiene sentido desde una perspectiva social, local y campesina, como han defendido siempre la mayoría de sus impulsores.

Por otro lado, me sorprende que los detractores de la agricultura ecológica se preocupen tanto por la huella de carbono y el impacto de los gases de efecto invernadero en el medio ambiente, cuando su apuesta por una agricultura industrial es precisamente una de las principales responsables de los mismos. Según el informe Alimentos y cambio climático: el eslabón olvidado de GRAIN, entre el 44% y el 55% de los gases de efecto invernadero son provocados justamente por el conjunto del sistema agroalimentario global, como consecuencia de sumar las emisiones provocadas por el cambio en el uso del suelo y la deforestación; la producción agrícola; el procesamiento, el transporte y el empaquetado de los alimentos; y los desperdicios generados. Si a los críticos de la agroecología tanto les inquieta el cambio climático, les sugeriría que apostaran por una agricultura ecológica, local y campesina.

¿Quién impone qué?

……..

Artículo completo:

http://esthervivas.com/2014/07/14/quien-tiene-miedo-de-la-agricultura-ecologica-ii/

¿Quién tiene miedo de la agricultura ecológica? (I)

La agricultura ecológica pone muy nerviosos a algunos. Así lo constatan, en los últimos tiempos, la multiplicación de artículos, entrevistas, libros que tiene por único objetivo desprestigiar su trabajo, desinformar acerca de su práctica y desacreditar sus principios. Se trata de discursos plagados de falsedades que, vestidos de una supuesta independencia científica para legitimarse, nos cuentan las “maldades” de un modelo de agricultura y alimentación que suma progresivamente más apoyos. Sin embargo, ¿por qué tanto esfuerzo en desautorizar dicha práctica? ¿Quién tiene miedo de la agricultura ecológica?

Cuando una alternativa cuaja socialmente dos son las estrategias para neutralizarla: la cooptación y la estigmatización. La agricultura ecológica es torpedeada por ambas. Por un lado, cada vez son más las grandes empresas y los supermercados que producen y comercializan estos productos para dar cobertura a un floreciente nicho de mercado y “limpiarse” la imagen, a pesar de que sus prácticas no tienen nada que ver con lo que defiende este modelo. Su objetivo: cooptar, comprar, subsumir e integrar esta alternativa en el modelo agroindustrial dominante, vaciándola de contenido real. Por otro lado, la estrategia del “miedo”: estigmatizar, mentir y desinformar acerca de la misma, confundir a la opinión pública, para así desautorizar este modelo alternativo. Leer más

Actividades de JULIO en AbonaVida

Si quieres consultarlas on-line, pincha el siguiente enlace:
https://www.facebook.com/184581252308/photos/a.10150920478032309.414888.184581252308/10152265214802309/?type=3&theater

Si prefieres descargarte el archivo desde la página web:
http://www.abonavida.com/actividades.html

¿Podrían ser los propietarios de las patentes de los genes los responsables de los daños no deseados producidos por los genes de su propiedad?

Título original: Retos de la Teoría Genética, serios escollos para la Industria Biotecnológica

Por Denise Caruso, 1 de julio de 2007

The New York Times

genes

El negocio de la Biotecnología alcanza la cifra de 73.500 millones de dólares a nivel mundial ( en el año 2007), pero los recientes descubrimientos ponen en cuestión los principios científicos sobre los que se asienta.

El mes pasado, un grupo de científicos publicaron unos resultados que desafían la visión tradicional de cómo funcionan los genes. Este esfuerzo ha sido un trabajo de cuatro años, organizado por el Instituto de Investigación del Genoma Humano de Estados Unidos, y en el que han participado 35 grupos de 80 organizaciones de todo el mundo. Para su sorpresa, los investigadores descubrieron que el genoma humano podría no ser una “colección ordenada de genes independientes” y que cada secuencia de ADN tuviera una sola función, como una predisposición a la diabetes o a padecer enfermedades del corazón.

Al contrario, los genes parecen formar parte de una compleja red, en la que interactúan y en los que se solapan unos componentes y otros, de una forma que todavía no está completamente entendida. Según el Instituto, estos hallazgos desafían los actuales conocimientos científicos y hacen “repensar algunos puntos de vista sobre qué son los genes y qué es lo que hacen”. Leer más

Séralini pide a la Industria transparencia en sus estudios sobre pesticidas y transgénicos

Séralini vuelve a publicar su estudio: El herbicida Roundup y el maíz transgénico son la causa de serios problemas de salud

Un estudio científico que establece relación entre graves efectos en la salud en las ratas alimentadas con el maíz transgénico Roundup Ready, ha vuelto a editarse después de supolémica retirada tras una fuerte presión comercial. Ahora los reguladores deberían responder y revisar las licencias concedidas a los transgénicos y pesticidas, y los procedimientos que se siguen para la concesión de licencias.

El estudio de toxicidad crónica indaga sobre el impacto en la salud de las ratas al alimentarlas con el maíz transgénico NK603 y pequeñas dosis del herbicida a base de glifosato Roundup.

El estudio originalmente fue publicado en la revista Food and Chemical Toxicoly (FCT) en septiembre de 2012, encontrando daños hepático y renal severos y alteraciones hormonales, incluso con dosis por debajo de los valores permitidos para el agua potable en la UE. Leer más

Carne Cruda 2.0 (04/07/14) – Capitalismo caníbal: quién controla la alimentación en el mundo


Agroindustria, transgénicos, biodiésel, especulación y crisis alimentarias. De todo ello hablamos con Gustavo Duch, autor del libro ‘No vamos a tragar. Soberanía Alimentaria: una alternativa frente a la agroindustria’. Y además, Club de Jazz y Compañeros.

http://www.cadenaser.com/sociedad/audios/carne-cruda-capitalismo-canibal-quien-controla-alimentacion-mundo/csrcsrpor/20140703csrcsrsoc_15/Aes/

 

http://www.cadenaser.com/carnecruda20/

El ADN de los transgénicos puede pasar directamente al cuerpo humano

Nuevos estudios indican que los organismos modificados genéticamente no se digieren completamente durante el proceso digestivo. La idea de que el ADN de los organismos modificados genéticamente (OMG), pueda ser digerido por el tracto digestivo y que por ende yace inocuo, según afirmaciones de la industria, es completamente falsa

 

Una combinación de análisis de cuatro estudios independientes, con más de mil muestras humanas y un equipo de investigadores de las universidades de Hungría, Dinamarca y Estados Unidos examinaron el proceso de asimilación de los OMG, ya que actualmente estos se consumen alrededor del mundo. Esto también incluye derivados de cultivos de transgénicos como jarabe de maíz rico en fructosa (JMAF) hecho de maíz genéticamente modificado, proteína de soja genéticamente modificada y hasta la carne de animales alimentados con una dieta basada en transgénicos. Leer más